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Sinalectas [Javier Marimón]

sábado, 10 de diciembre de 2011


 

Dual

Ensayando dualidades meriendo dos veces, bebo dos vasos de agua; casi tengo que orinar por tercera y lo hago sin preocupaciones, tanto por la unidad de tiempo, que no ha sido descrita, como que prepara los conductos para iniciar un nuevo intento, esta vez con vasos más chiquitos.

 


La enzima, la encima, y la ensima

La enzima cayó encima de la ensima. Si la enzima con dientes, la ensima siente la mordida. Tanto la enzima no tiene dientes como la ensima no siente, tanto más cuanto que la ensima no consta, y no porque no sienta la mordida sino por tanto más cuanto.

 


Súplica de llavero

Se encuentran llorándolo, lo que sugiere que concurre la súplica, y el llavero ha caído un poco más lejos, por lo que concurre el llavero. Mas la suplica de llavero precisa del colapso medio, allí donde llegan disipados sollozos y se integran a ellos las bajas frecuencias que emite el llavero.

 

 

Tres esperos

Mantenerse sobre la misma espera, que se extienda. Espera que la repetición tenga efecto en lo que ha sentido. Podría interrumpir, de querer, pero aún no está listo para detenerse, dejando paso al tercer espero.

 


De Seda 

Calidad de tiendas decae cuanto más distancie cafetería de esquina, pero la seda es precio estándar. Da igual cuanta hambre tenga, lo que se canse o imágenes consiga. Que asista ya lejos a atentado horrible y aprovechando la nociva compasión del tendero, pida rebaja de seda; nada de eso forma parte.

 


Rehén especialista

Releyó una historia después de comer, de un envenenamiento en una cena que había preparado, tras leer una que hablaba de cena, y así muchísimas más, y eventualmente murieron por envenenamiento los de la cena inicial. Durante el juicio ocurrió un tránsito del aspecto legal a las matemáticas, cuando se examinó su capacidad de iteraciones; y valiéndose del filo de sus insistencias pudo zafarse y ocupar de rehén al matemático, delante del estrado. 

 

 

Los gordos

Se aposentaron en un peso enorme. Los órganos se fueron estirando y el estómago y el recto parecían seguir creciendo, luego creció el corazón, que conmovido por la materialidad de aquellos cambios, volvió anatómicos los sentires, por lo que mucha gente se emociona y para los gordos es carne.

 


Vertical

Cago en vagina, aún más si el mojón abre blandas materias en mollera del feto y le revela cagar en vagina algo tan cotidiano; imita desde adentro, buscando mi presencia; tanto por eso cago directamente, para que subsista.

 

 

Un poquito

Contracción facial expresa que le duele un poquito, y si bien magnitudes quiere decir, sirve para que el dolor mismo manifieste. Como así lo percibe, y creyente en secuencias, supone que ya le duele menos.        

 

 

Tres tristes traumas

Entonces llamaron de nuevo y explicaron por qué no dejaron recado, pero no mencionaron para qué habían llamado la primera. Pasaron más años y llaman de nuevo, para decir por qué llamaron la primera, pero sin revelar por qué en la segunda no lo hablaron, tanto antes. Tres solitarios: el que llamó y no dejó recado, el que habló sobre el recado, y el que habló. 



Hamburguesa y funeral

Se juntan muchos para oponer al deseo de comer hamburguesas en funeral de familiares. Otros aspiran instituir qué familiar, qué monto de deseo. Mas la hamburguesa, en su fondo callado, y el funeral, en su fondo callado, saben que están hechos de carne muerta.          

 


Estrategia económica de las gasolineras.

Vio una botella de leche en el mostrador abandonada, lo llevó a vacas de los campos que irrigaron su añoranza, trayéndolo a su propio propio, y en respeto a eso se inclinó al pagar. Al salir, la botella de leche y el hindú, socios en fraude, rieron de cómo los cautivos de ilusión siempre terminan comprando algo. 

 

 

Brazos simétricos

Detrás del chino, que acaba de cruzarlo de frente, pasea una mujer con un perro. Delante del chino ya iba otro hombre y perro. Se trata de convencer al chino de girar 45 grados y meter los dedos en los culos de perro para medir la equidistancia.

 

 

Amputada

Sobre todo de tan lejos, la vista tenía que trepar los sotos, atravesar el balcón, y ya detrás estaría la pierna. Según la vista elegida, aun le haría falta un ganchito ocular para superar el balcón. Al no poder verla, se calculóel ángulo, se llevó a centímetros y eso demostró que era la pierna deseada.

 

 

Afrocubano hacia la alfombra

La bendición padrino, dice la alfombra cuando le echan polvo de limpiar en la cabeza. La bendición, da el padrino, echando un polvo en la alfombra con la que limpia.

 


Plomeros

Rompe partes de la tubería, que quien sabe y hubieran sido arreglados fácilmente. Por eso elige componentes trágicos que culmina con un escape de agua. Los plomeros hacen chistes de tubos, afines a algo que ignora: ha perdido relación, en un intento por presentarla al máximo. Es oportuna la despedida de los plomeros, que restituye  su confianza en lo que escapa. 

 

 

 

Ponepiso 

                                                                       a oscar

Fue él mismo quien colocó las losas, en caso de que necesite localizarse para algo, allí estará. ¿algo de las losas? ¿no quedaron bien puestas? ¿recuerdos traen? buenas preguntas surgen, pero no debe preocupar apariencias, tiene la suerte de estar disponible para cualquier pregunta que pueda surgir: una punta bien sujeta y del otro lado es necesario que permanezca oscuro.

 

 

Sin  perspectiva 

Anda con la sala de la casa pegada a la cara como un cartel: la perspectiva no rige, no los ve sino que parece tener delante de los ojos todavía la sala de casa, la vela  de jarrón, el perro de sofá, es de locos, con la sala de la casa pegada a su cara como un cartel. 

 

 

Monja jamón

Los que eran tan unidos se enemistaron, el jamón empezó a espiar a la monja y la monja al jamón, este descubrió la sexualidad de aquella, y ella acusó la calidad del jamón. Después de arruinar por un tiempo sus vidas, se amistaron de nuevo, pero esta vez como la puta mortadela.

 

 

Califita

Pasaron tantos siglos y pudo sugerirse que le decían así por el tamaño de su pene, además de las traducciones. Por evitarlo, el califa rechazó geometrías y prejuicios, prometiendo que toda realidad salía de un punto muy chiquito, y apretaba los dedos para mostrarlo. De allí salió también el apodo. Queda contado, el apodo explicado, y la verdad de Califita probada.

 

 

 


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