<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?>
<rss version="2.0">
	<channel>
		<title>7de7.net</title>
		<link>http://www.7de7.net/</link>
		<description>7de7.net</description>
		<item>
			<title><![CDATA[José-Miguel Ullán: "Eso de leer poemas" [por Eloísa Otero]]]></title>
			<link>http://www.7de7.net/noticia.php?idNoticia=ef37651ac686453ae19537b154aeaa69</link>
			<guid>http://www.7de7.net/noticia.php?idNoticia=ef37651ac686453ae19537b154aeaa69</guid>
			<category>cambio de aliento</category>
			<pubDate>Sun, 22 Nov 2009 09:00:00 GMT</pubDate>
			<description><![CDATA[<p> </p><p><em>Querida Eloísa:<br />&quot;Eso de leer poemas&quot; es lo que es. Tómatelo como incontinencia prologal a fin de darle yo salida de tono al instante, pues fiel reflejo es de la neura que ya me precede. Puedes utilizarlo a tu entero antojo. Como discurso de lo irremediable o desahogo involuntariamente cómico. O, mejor, como obsesión locoide y que, bien fragmentada, sería turbio Guadiana entre los párrafos de ayuda que tú escribas. O puedes verlo, claro, como tragedia prescindible de cabo a rabo. O inventarte otra cosa. Pero me quedo ahí. Nos vemos mañana. Gracias. Y abrazos.<br /></em>   </p><p><em>José-Miguel</em></p><p> </p><p> </p><p><strong>(ESO DE LEER POEMAS)</strong></p><p><br />Suelo resistirme. No porque tenga nada en contra de las lecturas públicas de poesía; de hecho, a mí muchos poetas me han aportado datos de interés, para bien o para mal, a la hora de decirse en voz alta, al conocer el comportamiento de su voz ante lo escrito, al percibir el ritmo y la tonalidad con que recorren sus palabras para ofrecerlas o para deshacerse de ellas de la mejor manera posible.</p><p>Pero, si uno llega a la conclusión de que lo pasa mal, se distrae, se confunde y hasta se asfixia, tiene que plantearse con neutralidad que algo raro, amén del tabaco, se interpone entre su escritura, con su parte de bisbiseo mental o compás de corazonada, y la dicción rotunda, exterior, desprovista de blancos no sujetos a astucia, de emplazamientos estratégicos, nada teatrales y de imágenes que, al fin y al cabo, resultan palpables: caligrafía, objeto, intimidad, libre recorrido.</p><p>En el fondo, todos los esfuerzos previos de despersonalización se hacen añicos, tienes que reconstruir el conjunto como si se tratara de una cosa propia, que lo será, pero que no tendría que serlo hasta el punto de proclamarlo.</p><p>Sin embargo, sería petulancia absurda, raridad instrumental o contraimagen de buen tono no volverlo a intentar de vez en cuando, no exponerse a lo mismo, sobre todo cuando un lugar propicio y unos amigos cabales, en la poesía y en la cordialidad de otros secretos, tienen la deferencia de reclamarte por las buenas, con todas las consecuencias.</p><p>Todo esto queda muy siglo XIX, bajo el dilema de costumbre: salir o no salirse de lo suyo, y permite sospechas varias, como coquetería, misantropía o ganas de enredar. Pues, al término, ejecutada la lectura, enseguida se cae en la cuenta de que esa cosa tan atormentada, entre el sonrojo y la estoica patafísica, la verdad es que tiene un componente considerable de vulgar neurosis risible, que así son todas cuando no te tocan por dentro.</p><p>Y bueno, sí, luego está eso que tú dices, el sambenito de lo hermético, que es cilicio que ronda a deshora, aunque mal podría hacer la menor mella en mí. Porque, a la postre, y aunque yo tenga alguna opinión sobre la claridad de las sombras, pienso que buena acción sería recitar un canto incomprensible. Por puro placer, sin prurito de modernidad cíclica, y también en detrimento expreso de lo que tanto abunda. Una mediocridad siempre tan comprensible, aferrada al tenaz despropósito antipoético de raíz, de acceder al entendimiento de los más(,) gracias a frecuentar un único sentido: el sentido común.</p><p>Pero todo eso da igual. Y es normal que le dé también igual al que ha ido a oír leer, que va a encontrarse con alguien que le lee lo que ya está ni claro ni oscuro, pero sí minado de dudas, y que tal vez parezca poco propicio, en efecto, a enmascararse con un tipo de canto para el que no nació, pues tiende a repetirse desde hace mucho la pregunta de César Vallejo: &quot;¿No subimos acaso para abajo?&quot; Y en ese hondón la resonancia es otra, otra la luz y otro el tiempo. Allí decirse es exacavar, amasarlo, conformarlo con ser así. Entonar cada cosa con el color de sus deseos. Y, a todo esto, hasta lo más liviano se complica. Y ya no sabes si barajas lo complicado real del caso o lo absurdamente complicado de un no saber obrar cuando te acuerdas, por ejemplo, de los poetas amigos que van a estar acompañándote.</p><p>Junto a ellos, que a todo esto le dan vueltas, que de sobra saben que lo nuestro es minucia, &quot;pequeñas cosas para el agua&quot;, pues sí, te da otro no sé qué por añadidura. Y hasta pueden estos reconstruir un cuadro de Tàpies cuando leo determinado poema, cuando yo desearía (incluso para mí mismo) que ya sólo lo escrito se dejara decir como un decir ocasionado allí, pero ya sin presencia de lo otro, del primer estímulo.</p><p>Y alguna vez he puesto una canción, como creo que haré en León, para ilustrar de plano una cita. Y total, que a ti te interesaba, periodísticamente hablando, saber qué tal las relaciones actuales entre cultura, esa sección, y periodismo, ese universo. Y no me escabullo, que digo que andan bastante mal por lo general, que todo vuela bajo y que, por vez primera, sin la menor mala conciencia por parte de los responsables. Muchos escritores y periodistas se han puesto de acuerdo: &quot;¡Ya está bien!&quot; O: &quot;Lo que vende, vende&quot;. O: &quot;Se acabó de fingir&quot;. O, en fin, la sentencia más pronunciada: &quot;A mí no me la vuelven a dar con queso...&quot;. Pero no te creas que eso me quita el sueño, pues más bien parece pura coherencia con lo ahora predominante en todos los otros campos del convivir. Ya sabes: la difícil sencillez, el pan-pan y el vino-vino, la sana obviedad, el relato de lo menudo.<br />Pero en ese contexto ha de leer uno. Y eso sí intranquiliza. Porque el que acude casi por azar a una lectura pública tiene todo el derecho del mundo a centrarse en eso, a esperar amenidad, soltura, aclaraciones complementarias y, además y mientras tanto, algo que tenga que ver con lo que suele entenderse por poesía, por declamación, por pundonor.</p><p>Y, con todo esto, ¿qué hacer? No te imaginas a Goethe o Víctor Hugo en este trance. Y te ríes, de acuerdo, pero sólo después. Hasta entonces, yo sé que tú quisieras que abordáramos algún aspecto de mi poesía o que habláramos de México, y sin duda sería más animado el compendio, ir del camaleón a &#39;Muerte sin fin&#39;, pero, ya ves, vuelvo y vuelvo a lo que a nadie, de hecho, le importa: salvo a mí, impropio de mi edad. Y que no tiene nada que ver con la poesía, sino con la forma de mostrar el enigma, las líneas espirales del deseo. Cuando llega el momento de ponerle voz a lo apalabrado y se te cruza todo esto de lo que te he estado hablando sin ton ni son, pero sin ahorrarte la sensación paralela de no acordarte en realidad de nada, ni tan siquiera de esos signos que tienes ante tus ojos y que te aguardan a una prudente distancia. Y entonces, poema tras poema, lees sin más, como buenamente puedes: que suele ser un decir a ciegas.</p><p> </p>]]></description>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Poemas]]></title>
			<link>http://www.7de7.net/noticia.php?idNoticia=46883c7dc75892c2778418978fbe6503</link>
			<guid>http://www.7de7.net/noticia.php?idNoticia=46883c7dc75892c2778418978fbe6503</guid>
			<category>contraseñas</category>
			<pubDate>Tue, 17 Nov 2009 09:00:00 GMT</pubDate>
			<description><![CDATA[<p><strong> </strong></p><p><strong> </strong></p><p><strong><br />Aquí</strong> donde dicen<br /><em>marzo</em> al cuervo<br />y <em>septiembre</em> al centeno,<br /><br />donde la nieve convierte el trazo en una guerra abandonada, y las hormonas del hielo se desgajan para cubrir la arena -<br /><br />la costa se resiste a ser paisaje -<br /><br />hace falta creer en un alma para responderle como a un igual,<br /><br />sin forzarla a ser un cuadro con leyenda,<br />sin buscar en la orilla un abrazo dormido,<br /><br />incrustado.</p><p> </p><p> </p><p><br /><br /><strong>Tardes</strong><br />de calor<br />prehistórico,<br /><br />ciénagas criando -<br /><br />y todos a punto <br />            de creer que algo<br />está a punto de surgir<br /><br />(<em>y quizás<br />es sólo que algo se retira,<br />por dejar este espacio</em>).<br /><br />Desde la gravilla,<br />                                            cerca y lejos del mar,<br /><br />el ojo<br />desciende<br />con los ríos,<br /><br />hasta llegar aquí,<br /><br />donde el impulso<br />se desmenuza en reposo,<br /><br />hábito<br />correspondido.<br /><br />Si una palabra<br />pregunta<br /><em>qué somos,</em><br /><br />el tacto dirá<br /><em>gachas,<br />prendeduras,<br />trombos.</em><br /><br />Y es podre<br /><br />satisfacción,<br /><br />inclusa.</p><p> </p><p> </p><p><br /><strong>Bien,</strong><br />        y entonces todo<br />como una erosión,<br /><br />el grano del detalle raspado por la mente que no quiere<br /><br />aceptar esa farola<br />                                                                                                                    de cristal entrecortado<br /><br />                            o las últimas erasmus por el callejón,<br /><br />la mente dormida a la pureza,<br /><br />dormida a la pureza<br /><br />insistente,<br />                acolchada<br /><br />pureza<br /><br />de cruz,<br /><br />mal de gorrión,<br /><br />pureza<br /><br />que no debe,<br /><br />                                        que no debe<br /><br />conmigo</p><p> </p><p> </p><p> </p>]]></description>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Una propuesta modesta]]></title>
			<link>http://www.7de7.net/noticia.php?idNoticia=6d3359609fe662526e6e0712262f1d02</link>
			<guid>http://www.7de7.net/noticia.php?idNoticia=6d3359609fe662526e6e0712262f1d02</guid>
			<category>resistencias</category>
			<pubDate>Mon, 16 Nov 2009 09:00:00 GMT</pubDate>
			<description><![CDATA[<p> </p><p>Los poetas experimentales de las últimas décadas, al igual que sus predecesores vanguardistas, han criticado y parodiado continuamente el aura romántica y suspirante que históricamente se asocia a la poesía. Rara vez, sin embargo, se han hecho cargo de la nueva aura que ellos mismos han comenzado a desarrollar a partir de una supuesta pureza en la manipulación seria y concienzuda de técnicas muy específicas y la aparente indiferencia respecto a una popularidad masiva de sus propuestas. Pareciera que el rótulo de &quot;poesía experimental&quot; fuera un sello de calidad incuestionable, lo que promueve la autoindulgencia e impide reflexionar sobre condiciones básicas para cualquier receptor que no sea otro poeta experimental. Así ocurre cuando se nos somete a un poema sonoro o una performance cuyo tiempo de exposición suele atentar contra muchas paciencias, en función de un determinado &quot;estado&quot; al que se supone que hay que llegar, pero que muchos de nosotros ni siquiera vislumbramos. También se observa una inconsistencia en la invitación, como parte de una disolución de la jerarquía del autor, a un grado mayor de participación de los receptores. En prácticas colectivas como las acciones poéticas o happenings, suele crearse una liberación apenas ilusoria por parte de un director de orquesta que no quisiera renunciar a sus atribuciones. No es muy distinto a lo que ocurre con algunas obras digitales interactivas, donde el exceso de órdenes y sobreexplicaciones apabullan al manipulador, subrayando la asimetría entre el manejo tecnológico de quien diseña la obra respecto de quien la hará funcionar.</p>  <p>Aunque defiendo de manera entusiasta y quizás demasiado optimista la actitud de exploración en cualquier lenguaje artístico, la verdad es que, al menos en mi experiencia de lector o auditor, me he aburrido con obras novedosas en un porcentaje similar al que me he aburrido con obras convencionales. Pienso, entonces, que también se hace necesario desmitificar las labores de los propios poetas experimentales, y borrar, de paso, esa impostada seriedad que sólo esconde la imposibilidad de la ironía y autocrítica. Advierto que jamás he pensado que las obras deban alterarse para satisfacer la pereza o simplismo de cualquier tipo de público, pero también me parece excesivo refugiarse en esta aura a la que me refiero para justificar los caprichos de algunos poetas que llegan a este tipo de prácticas pretendidamente innovadoras como una forma de trabajar menos y de disfrazar con conceptos sus carencias. Como creo que el punto de partida de cualquier escritura deben ser los materiales con que se trabajará, de momento que una pieza considera a sus receptores como un elemento central del soporte o su funcionamiento, no se puede eludir la reflexión sobre sus expectativas, grados de atención y disponibilidad. Es obvio que no es lo mismo leer de pie sobre un escenario que recitar un poema por teléfono, así como no es lo mismo esperar que un internauta perdido active una interfaz que interpelar a gritos a los parroquianos de un bar. Sin esta conciencia, los intentos de interacción o de provocación pueden terminar convirtiéndose sólo en fondos de pantalla o música ambiental.</p>  <p>Robo un planteamiento de Charles Bernstein: &quot;Poetry should be at least as interesting as, and a whole more unexpected than, television&quot;. ¿Es posible hacer un poema más impactante que la confesión inesperada de una estrella del cine? ¿O un poema más entretenido que un buen partido de fútbol? Lo veo muy difícil, pero mientras tanto propongo que al menos habría que pensar en las reales apacidades de resistencia de los auditores y considerar seriamente en recortar los tiempos de las fascinantes performances que estamos imaginando a la mitad de lo que habíamos presupuestado. Mairead Byrne, en una divertidísima comparación entre la poesía y el stand-up comedy, explicita este acuciante problema: mientras que un buen comediante siempre acierta en el momento que debería terminar su rutina, &quot;poets don&#39;t know how to end. They&#39;re always saying &lsquo;Do I have time for one more?&#39; Or &lsquo;I&#39;ll just read one, no two, well maybe three more.&#39; How about none more? How about DON&#39;T?? Stand- ups don&#39;t say Do I have time for another joke???&quot;</p><p> </p><p>No.</p>]]></description>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El plazo (selección)]]></title>
			<link>http://www.7de7.net/noticia.php?idNoticia=cabc1bd8440e34fb5e28bf19fd1b0dec</link>
			<guid>http://www.7de7.net/noticia.php?idNoticia=cabc1bd8440e34fb5e28bf19fd1b0dec</guid>
			<category>contraseñas</category>
			<pubDate>Mon, 16 Nov 2009 09:00:00 GMT</pubDate>
			<description><![CDATA[<p><br />SÓLO LLEGA LA luz a algunas zonas. La mayoría sigue en penumbra, esperando la retirada de esta sombra cicatera que impide verlo todo. Constato la presencia dura, bajo el almohadón, del hueso. Se trata de un sostén mínimo que cede bajo un cielo sin color. Tantas capas de aire sobre nuestros pobres hombros.<br /> <br />La duda se extiende como una mancha viscosa, su transparencia insiste en engañar al ojo. Resulta agotador eliminarla y además los dedos no responden.</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>EL PLAZO HA sido finalmente concedido. Se atendieron nuestros ruegos y sin duda hay que hacer algo: mover las manos, arrodillarse, morir. La pureza que exigimos se ha vuelto insoportable, y así lo comentamos en voz baja.</p><p> <br />Los críos revolotean al lado. Cualquiera diría que esto es imposible, imposible el gesto blanco que arrastra la línea. Pero seguimos encontrando hueco en un rincón de casa cerca de la ropa apilada. El silencio o el pájaro, no queda otra salida ya para esta respiración salvaje.</p><p> </p><p> </p><p> </p><div style="text-align: right"><em>A Olvido y Yaiza</em></div>  <br />NOS HEMOS REUNIDO alrededor del niño, con la esperanza de un resplandor antes cerrado. Somos tres y levantamos palabras incómodas con los brazos, sosteniéndolas sobre nuestras cabezas en un esfuerzo enorme. Alguien muy cerca habla otro idioma y curiosamente lo entendemos. No hay sorpresas en esa lengua que manejamos como si fuera propia, que hemos hecho propia.<br /> <br />El pequeño se aquieta y la mujer entera nos mira, nos ve vivir porque a eso ha venido. Sale de ella la voz como una cinta índigo que nos abraza. Algunos detalles: el pelo rojizo de ambas, los ojos duros de todas y las jóvenes con nuestros fuegos artificiales.<p> </p><p> </p><p> </p><div style="text-align: right">&quot;El olvido lo ocupa todo&quot;</div><div style="text-align: right">Darío Jaramillo</div><div style="text-align: right"> </div><p>ESCUCHAMOS CONCENTRADOS LAS palabras del poeta. Es la misma clase en que leíamos, tan jóvenes. Diez años después atraviesa los barrotes una luz semejante y se posa igual sobre todo lo caído. Sólo han cambiado una mesa pero hay que llorar, llorar por la intensidad perdida.<br /> <br />Aquí están los que aún pueden hacerlo: poner ladrillos en orden y encerrarse. No sé desde dónde pero hablamos con ellos, comentamos los versos. Salimos de este tiempo detenido y sin compañía posible.</p><p> </p><p> </p><p> </p><p style="text-align: right"><em>A Pablo y Leyre</em></p><p>A TRAVÉS DE las ventanas observamos a los niños. Sin sonido los movimientos parecen inventados, una extraña lógica los hace reír de pronto, sentarse. Tras el cristal las esculturas nos reclaman, con tanto aire que abandonaríamos a los pequeños dentro, a crecer.<br /> <br />Cuando salimos formamos un corro y cantamos. En una pradera de dinosaurios y  metales las planchas cayeron sobre la hierba. A veces, al buscar una piedra para nuestra colección diaria, escarbamos un poco y tocamos hierro, esquinas redondeadas o algún agujero irregular.<br /> <br />Entramos en una de las cajas y nos dejamos fotografiar. Nos apoyamos confiados y sonreímos, por unos segundos felices, convertidos en un relieve que se desprende.</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>EL MÚSICO NOS avisa que precisa un silencio absoluto, imposible. Cierta respiración le hace equivocar sus gestos de tiempos exactos. Así es, un segundo de más y el instrumento se hará pedazos.<br /> <br />En la sala-laboratorio aspiramos todos a la perfección y abrimos los brazos como quien carga una cesta de frutas, muy quietos.</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>EL BARRANCO DE polvo custodia los recuerdos desde entonces. Semejante mole de tierra a punto de desplomarse, casi resquebrajándose bajo los pies y nosotros como náufragos encima.<br /> <br />No se atisba el sol. En todo caso cuesta interpretar las sombras, incluso las más simples o infantiles. Igual sucede con los mapas: tomando mar por tierra se tarda mucho en reconocer los países, y por alguna razón este tiempo se vuelve imprescindible.</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>SOBRE LA CABEZA penden racimos inalcanzables por unos centímetros. Aún se encuentran cristales de cuando la tormenta destrozó la ventana. Los ofrezco también, pequeños vidrios de colores a cambio de cualquier cosa.<br /> <br />He visto llorar lentamente sobre las sillas de enea, colocadas en círculo y con una de menos, como en un juego de niños. Pero siempre me siento en otro sitio, con mis mejores prendas a la vista.</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>LLEGO A LA casa a través de calles vacías y llenas de murmullos. Es casi de noche, parece, y está cerrada. No tengo llave o no la encuentro, así que extiendo la manta frente a la puerta verde, sobre el cemento. Al poco de tumbarme la veo entera, con el pelo muy blanco, sentada en su sillón de reina.<br /> <br />Échate sobre la tierra, dice. Me pregunto si el cemento bajo el cielo es la tierra o si he de  bajar hacia el río, pero no se lo pregunto. Ha venido a señalar el lugar de la raíz, puesto que ella y la otra mujer están muertas sin remedio.<br /> <br />Escuchando, temblando, percibo un cuerpo al lado, y entonces se abre la puerta de la casa y salen todos, uno a uno.</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>RODEADOS DE CETÁCEOS empezamos y acabamos el día. La imagen de una ballena varada bendice nuestros baños y algunas tortugas gigantes marcan las horas alrededor. No hay peces a la vista.<br /> <br />Tampoco dentro hay pez, sólo un cuerpo incrustado, hueso contra hueso en el largo eco de las venas y sin chispa posible. Esta vez todo está oscuro. El breve esqueleto, con su nombre en suspenso, sigue borroso hasta última hora.</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>DESAPARECERÍAMOS TODOS SI las abejas murieran. Por ahora somos cuatro: dos adultos y dos crías que cargar en brazos en caso necesario. Pronostican una marcha tranquila, aunque el zumbido nos alcance en las próximas jornadas.<br /> <br />Como alimento sólo llevamos la oscura miel de la familia, indigesta, dulzona. Los nuevos evitamos derramarla, pues una gota perdida trae la maldición de confundir las criaturas propias. Sin olerla llegó el animalillo de nombre equivocado, en medio del camino.</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>CADA UNO AGUARDA su turno para respirar. No nos vemos siquiera. Ocupamos salas de cristal con cuerpos transparentes, reflejados sólo al azar.<br /> <br />La gran mentira, el espejismo del aire.<br /> <br />Mientras, las crías dormitan en la madriguera, repleta de oxígeno su sangre recién nacida.</p><p> </p><p> </p>]]></description>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[7de7 (bis)]]></title>
			<link>http://www.7de7.net/noticia.php?idNoticia=2a553622d68f6964d25535d226668ff4</link>
			<guid>http://www.7de7.net/noticia.php?idNoticia=2a553622d68f6964d25535d226668ff4</guid>
			<category>dandolavoz</category>
			<pubDate>Sun, 15 Nov 2009 09:00:00 GMT</pubDate>
			<description><![CDATA[<p> </p><p><strong>7de7</strong> inicia una nueva etapa con un cambio de formato que busca dotar a la revista de una mayor agilidad y regularidad. A partir de ahora ya no habrá números, sino un número siempre en marcha, una revista <em>in progress</em> cuyos contenidos se irán actualizando de forma independiente y variable. Seguirán operativas las principales secciones de la etapa anterior, y también será posible consultar los números antiguos a través de la sección archivo, en la barra superior derecha de la portada. Otras novedades son la posibilidad de introducir comentarios a las entradas, las encuestas, el seguimiento automatizado por medio de RSS, los envíos por correo electrónico, etc. Gracias por seguir ahí.</p>]]></description>
		</item>
	</channel>
</rss>