Sistema educativo ¿cómo debería ser en el futuro?

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La educación es la base de cualquier sociedad, de cualquier sistema, puesto que solo a través de la formación y el aprendizaje conseguiremos obtener las capacidades necesarias para desempeñar nuestra función como seres sociales, en el trabajo, en nuestras relaciones familiares e íntimas… La formación educativa reglada, a través del sistema educativo, es uno de los pilares indudables de dicha educación, pero no el único. Las familias también tienen un gran potencial en este sentido, ya que son el primer y más cercano grupo con el que nos relacionamos. También están los amigos, que suponen, especialmente en ciertas edades, otro grupo importantísimo en nuestra educación y formación. Sin embargo, aquí cada cual tiene una experiencia diferente. Lo que intenta el sistema educativo reglado es dotar a todos con las mismas oportunidades para obtener la formación que desean, y llegar a desempeñar el trabajo al que aspiran.

A pesar de su importancia, constantemente vemos como la educación es ninguneada o menospreciada, tanto por políticos que recortan fondos para escuelas, como por los propios líderes de opinión. En muchos casos se nos ha mostrado el éxito solo como llegar a tener un buen trabajo. La formación no era un fin, sino un medio. Y de hecho, no siempre era imprescindible para llegar lejos. Se nos habla de que tal o cual magnate ni siquiera llegó a terminar su carrera universitaria, o no pasó siquiera del instituto. Esto genera mucha frustración a buena parte de la población estudiantil, que en ocasiones se plantea el por qué está estudiando tal o cual asignatura, y cómo eso le ayudará en el futuro. El sistema educativo debería ir cambiando, evolucionando y adaptándose a los nuevos tiempos, pero en muchos casos, sus bases son demasiado inamovibles. En muchos países, las leyes educativas son demasiado antiguas, o cambian sin ton ni son cada pocos años, creando un caos absoluto en el sistema. Es por eso que se necesita analizar a fondo lo que supone hoy el sistema educativo, y cómo podríamos mejorarlo.

El sistema educativo actual

Como es demasiado caótico hablar de sistema educativo en general, ya que cada país tiene el suyo propio, con sus peculiaridades, nosotros vamos a centrarnos en el sistema educativo español. Es un ejemplo perfecto de cómo las cosas pueden fallar y a pesar de saber que no se está haciendo del todo bien, se sigue en una huida hacia adelante que no puede acabar bien. El sistema actual sigue considerando que los estudiantes son notas, según lo que vayan sacando en los test, exámenes y trabajos. Aunque el esfuerzo por centrarse en el trabajo del día a día es cada vez mayor, los estudiantes siguen recibiendo el mensaje de que solo la nota del examen es importante. No saben, en muchas ocasiones, que están aprendiendo. Solo saben que tienen que prepararse bien para el examen, aprendiendo cosas de memoria, o buscando la manera, legal o ilegal, de aprobar.

Carencias del sistema educativo actual

Una de las principias carencias del sistema educativo es que, en general, sigue estando demasiado centrado en aprender conocimientos de memoria. Es decir, una persona que tenga buena memoria fotográfica será más talentosa que alguien a quien le cueste más recordar algo. Eso no quiere decir que la primera persona lo haya entendido mejor, o lo entienda siquiera. No se enseña a aprender. Se enseña a recordar, a memorizar, a soltar textos grandes, aunque no se entiendan. Otras grandes carencias son los grandes ratios que hay en muchas clases, con cerca de treinta alumnos por profesor, algo inviable en todos los sentidos. Si unimos a esto una forma de aprendizaje que no motiva realmente al alumno, que le castiga al más mínimo error y no le da segundas oportunidades reales, tenemos un caldo de cultivo perfecto para echar por tierra cualquier esfuerzo que podamos llevar a cabo para crear un sistema educativo mejor y más flexible.

Cómo debe ser el sistema educativo en el futuro

Lo ideal es que, una vez conozcamos las carencias que tenemos, las podamos superar y mejorar, yendo a la base del problema y solventándolo. Sin embargo, esto no parece ser tan sencillo, visto lo visto. El sistema del futuro, del que muchos ya hablan e incluso ponen en liza en sus clases, debe ser inclusivo, atender a las capacidades de cada alumno y potenciarlas. Hay unos que tienen buena memoria, otros que poseen un mejor entendimiento de complejos problemas matemáticos, los más creativos, los que tienen mejor oído para los idiomas… Enfocarnos en las fortalezas y no en las debilidades, será lo esencial. Esto hará que el propio alumno también se motive para esforzarse y no solo lograr mejores calificaciones, sino para aprender más y mejor. Y por supuesto, como veremos más adelante, la ayuda de las nuevas tecnologías es un soporte indispensable para generar esa educación del futuro.

La opinión de los expertos

Si bien es cierto que la mayoría de expertos coinciden en la necesidad de crear una educación más inclusiva y potenciar el interés del alumno, hay tantísimas teorías y escuelas de educación que al final cada cual tiene su propia idea de cómo se debe educar. El tipo de educación que sigue en España, por ejemplo, viene arraigada desde hace décadas por un sistema utilizado en las escuelas católicas. Poco a poco, las cosas se abren a nuevas formas de educación, pero aun así todavía queda mucho por hacer. Los expertos aluden también a la falta de formación y de aprendizaje de los propios educadores, que deben estar formándose continuamente para estar a la altura. Al ser funcionarios, la seguridad de su puesto fijo y de un buen salario puede hacerles perder la vocación. Esto también es un peligro de cara a motivar a los propios alumnos.

Educación y tecnología

Hoy por hoy, aprender por uno mismo es más fácil que nunca gracias a Internet, y a todo lo que podemos encontrar en la red, desde vídeos y tutoriales hasta textos completos que sirven como manuales para cualquier temática. Evidentemente, la educación tiene que seguir siendo reglada y llevada por profesionales, pero eso no significa que no puedan utilizarse precisamente esas ventajas tecnológicas. Se pueden crear nuevos proyectos, hacer partícipes a los chicos de una forma mucho más práctica, y no dejarles solo leyendo un libro o unos apuntes. La teoría es indispensable, pero se aprender practicando, cuando alguien hace algo, y no solo cuando aprende a hacerlo por un libro. Por eso la llegada de la tecnología a las aulas está siendo un verdadero punto de inflexión, ofreciendo un universo entero de opciones que hasta ahora parecían no existir.